Es mejor hablar que callar
Ambos estábamos parados frente a la puerta, el aire se hacía cada vez más denso; entre nosotros lo que había era un vacío enorme, como si estuviéramos a miles de kilómetro aunque solo estuviéramos a un paso, ya casi eran las 12:00 am, el momento perfecto para despedirse, el mordió su labio inferior suavemente, no lo hubiera notado si no fuera porque él estaba bajo la luz de la luna, yo aparte la mirada para no decir nada referente a nuestro día, ya que de todas formas él se iría y no volvería en un largo tiempo, fue entonces cuando masculle:
-Te extrañe-.
-Yo también te extrañe-. Respondió el, mientras se le
dibujaba una sonrisa apenada y discreta.
-Realmente te extrañe mucho, lo digo en serio-. Le dije, con
un tono regañón pero a la vez tierno, ya que el suele bromear cuando me pongo
sentimental.
-¡Es la verdad!-. Exclamo él. Hizo una breve pausa y
continuo.- También te he extrañado un montón-. Esta vez con un tono serio en su
voz.
El vacío infinito que se sentían antes entre nosotros, se había esfumado, en ese momento comprendí, que es mejor decir las cosas en vez de callar.

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